Mononoke the Movie: Chapter 3: Snake God estrena tráiler y confirma su llegada a cines el 29 de mayo

Gekijōban Mononoke Dai-San-Shō: Hebigami sube la apuesta en el Ōoku con Aina The End, el regreso del Medicine Seller y una amenaza con escamas

Eduardo CasanovaEduardo Casanova
14/05/2026 20:36
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Hay historias que vuelven como el eco en un pasillo largo. Y Mononoke lo hace con esa elegancia rara, entre lo bello y lo inquietante, como si alguien hubiese pintado una pesadilla con pincel fino. Ahora nos llega un nuevo tráiler de Gekijōban Mononoke Dai-San-Shō: Hebigami (Mononoke the Movie: Chapter 3: Snake God), y ya tenemos fecha: se estrena en Japón el 29 de mayo.

Nosotros, que ya peinamos canas (y en Murcia sabemos lo que es sobrevivir a un verano), agradecemos que una saga así no vaya con prisas. Porque aquí el miedo no corre: se desliza.

Un estreno con música: Aina The End vuelve a la carga

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El tráiler viene con un dato que marca el tono desde el primer segundo: Aina The End interpreta el tema principal "No Epilogue". Y sí, el título ya suena a “esto no se cierra, esto se clava”. En una franquicia donde los silencios pesan más que un discurso, la canción funciona como ese incienso que anuncia que algo se va a torcer.

Además, se han anunciado nuevos miembros de reparto para esta tercera película, reforzando la sensación de que el tablero del Ōoku se amplía justo cuando más peligroso se vuelve.

El Ōoku tiembla: argumento de Hebigami sin rodeos

La historia arranca con una calma engañosa. Tras dos incidentes graves con Mononoke —un choque mortal contra un Karakasa y el enfrentamiento posterior con el Fire Rat—, parece que el palacio interior puede respirar. Pero el Medicine Seller (con esa intuición que tiene la gente que ya ha visto demasiadas cosas) sigue notando que hay “algo” suelto. Y cuando en Mononoke hay “algo”, suele venir con factura.

En paralelo, la emperatriz Sachiko (voz de Atsumi Tanezaki), esposa del emperador (voz de Miyu Irino), recibe una bendición que en palacio se convierte en arma política: da a luz a un hijo. La alegría, sin embargo, dura lo que dura un suspiro. Sachiko muere pese a los deseos y oraciones de quienes la rodean. Y ahí empieza el verdadero veneno, porque lo que queda no es paz: es resentimiento.

Sachiko quería cambiar su posición formal en el matrimonio imperial dando un heredero. En vez de recompensa, cae al fondo. Su rabia, sin sitio donde posarse, se transforma en una corriente oscura que amenaza con darle la vuelta al propio Ōoku. Mientras tanto, Mizorogi Hokuto (voz de Kenjiro Tsuda), sacerdote de la fe del Ōoku conocida como "Omizu-sama", observa lo que ocurre con una solemnidad que no tranquiliza: avisa.

Y como si el drama humano no fuese suficiente, el entorno empieza a hablar. Dentro del Ōoku ocurren terremotos con frecuencia. Aparecen señales extrañas: el movimiento inquietante de una criatura gigante que se arrastra, la caída de escamas triangulares… y luego la violencia sube de nivel. Llega un incidente brutal donde una sirvienta es retorcida, aplastada y estrangulada. Todo con esa estética de horror ceremonial que la saga maneja como si fuera caligrafía.

El Medicine Seller corre hacia el caos y se encuentra con el núcleo del problema: un Mononoke con forma de serpiente, el Snake God. Hay un primer choque. El vendedor logra repelerlo con un talismán, pero ya sabemos cómo funciona esta franquicia: aquí no se gana por fuerza, se gana por comprensión. Para desenvainar la espada y acabar con el monstruo, necesita descubrir sus tres características: "form, truth, and reason". Forma, verdad y razón. Vamos, el “DNI espiritual” del horror.

Las preguntas se apilan: ¿de dónde viene el Snake God? ¿por qué su rabia apunta a devorar el Ōoku? ¿por qué despierta ahora? La clave se hunde en una historia de hace 150 años, ligada al origen real del Ōoku. Y ahí, cuando el pasado abre la puerta, el presente deja de tener cerradura.

Equipo y regreso del reparto: manos conocidas, peligro nuevo

En la dirección, vuelve Kenji Nakamura como director general (regresa desde la segunda película), y Tomoaki Koshida dirige esta tercera entrega en Studio Kafka y EOTA. En un proyecto así, la continuidad importa: la identidad visual y el ritmo no pueden cambiar como quien cambia de funda del móvil.

También regresa Hiroshi Kamiya como el Medicine Seller, acompañado por otras voces que vuelven de las dos películas anteriores. En una saga donde los personajes parecen caminar sobre cristal fino, la familiaridad del reparto es como una lámpara encendida en un pasillo oscuro: no elimina el miedo, pero nos deja ver el filo.

Cómo llegamos hasta aquí: trilogía, serie y un dato que pesa

Esta tercera película no nace de la nada. La trilogía arrancó con Gekijōban Mononoke: Karakasa (Mononoke The Movie: Phantom in the Rain), que se estrenó en Japón en julio de 2024 y actualmente se puede ver en Netflix. Esa primera película logró un reconocimiento importante: ganó el Axis: Satoshi Kon Award for Excellence in Animation a mejor largometraje animado en el Fantasia International Film Festival de 2024, en Montreal. Sin exagerar: ese tipo de premio no te lo dan por caer simpático.

Después llegó Gekijōban Mononoke Dai-Ni-Shō: Hinezumi (Mononoke the Movie Trilogy: Chapter 2: The Ashes of Rage), estrenada en Japón en marzo de 2025. Y ahora, con Hebigami, el relato se mete de lleno en la anatomía del Ōoku como quien abre un reloj antiguo: pieza por pieza, hasta encontrar el muelle que hace saltar todo.

Y si nos vamos al origen, la serie Mononoke se emitió en 2007 con 12 episodios. Es un spin-off de Ayakashi - Samurai Horror Tales, siguiendo al Medicine Seller desde el arco "Bakeneko". En total, el anime original tiene cinco arcos, y el último se titula también "Bakeneko". Para los que llevamos años en esto, es como reencontrarnos con un viejo libro: las páginas son las mismas, pero nosotros ya no leemos igual.

Qué esperamos y qué podemos hacer ya

Si el tráiler promete algo, es una cosa: el Snake God no viene a asustar por deporte. Viene a reclamar cuentas. Y cuando Mononoke habla de cuentas, habla de culpa, de estructura de poder y de heridas que no cerraron bien. Vamos, como una persiana mal bajada: parece poca cosa, hasta que un día se atasca y te quedas a oscuras.

Llamada a la acción: veamos el tráiler con calma, revisitemos Karakasa y Hinezumi si los tenemos pendientes, y dejemos preparado el cuerpo para el 29 de mayo. Y ya que estamos, contemos qué creemos que esconde ese pasado de 150 años: ¿una traición, un sacrificio, o el clásico “esto se hizo por el bien del Ōoku” que siempre acaba saliendo regular?

Nosotros estaremos atentos. Porque en Mononoke, cuando caen escamas… es que algo grande ya está reptando.

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