Escándalo en Ichikawa City Zoo: irrumpen en el área de Punch, el famoso macaque del peluche de Ikea
Un hombre disfrazado saltó la valla del hábitat y el zoo terminó llamando a la policía; la gente reaccionó con enojo total

Te imaginas un lugar tranquilo, con miradas curiosas y pasos suaves, y de pronto alguien lo convierte en caos. Eso pasó en Ichikawa City Zoo, en Japón: el hogar de Punch, el pequeño macaque que se volvió famoso por aferrarse a un peluche de orangután de Ikea cuando su madre lo rechazó. Y sí, esa ternura que te aprieta el pecho chocó de frente con una escena incómoda y tensa.
Yo nací en Corea, pero crecí en México, y tengo muy clavado ese “no se toca, se respeta”. En el Zoológico de Chapultepec aprendí a mirar con calma, como si el silencio fuera una manta. Por eso esta historia se siente como una puerta azotada en medio de una siesta.
El momento en que el hábitat dejó de ser refugio

El domingo por la mañana, alrededor de las 10:50 a.m., dos hombres hicieron que el área de los macaques se volviera un escenario. Uno de ellos, con un disfraz de cuerpo completo: traje tipo oficina y una cabeza grande estilo emoji, saltó la cerca y entró al hábitat donde vive Punch junto a otros macaques japoneses.
Los animales reaccionaron como reaccionas tú cuando te invaden el espacio: se alejaron. Corrieron hacia lo alto de la roca de escalada, buscando distancia. Un trabajador del zoo entró para sacar al intruso mientras, afuera del hábitat, el acompañante grababa video.

El personal del zoológico también detuvo al segundo hombre y llamó a la policía. Poco después, ambos fueron llevados bajo custodia.
Qué dijo la policía y qué pasó con los dos hombres
Los hombres, de 24 y 27 años, dijeron ser ciudadanos estadounidenses, aunque esa información no había sido confirmada públicamente por las autoridades en ese momento. Los arrestaron por un cargo usado cuando alguien interfiere con el trabajo de un negocio o lugar abierto al público mediante acciones que alteran el orden.
Tras ser detenidos, uno de ellos declaró que no quería responder preguntas y que no creía que debieran haberlo arrestado. Desde el zoológico, un portavoz expresó sorpresa y desconcierto, describiendo lo ocurrido como algo fuera de lo razonable.
Lo más importante dentro de todo: ningún macaque resultó herido. Pero el susto ya estaba ahí, como una sombra pegada al piso.
La reacción: enojo, cansancio y una exigencia clara
Cuando un lugar conocido por su orden y su cuidado se altera así, la gente lo siente como una falta directa. En redes, la reacción fue dura y muy cargada de coraje. Se repitieron ideas como estas:
- Que haya consecuencias reales, no solo un regaño.
- Que no se les “perdone” por ser extranjeros.
- Que se proteja a Punch justo ahora que está integrándose con el grupo.
- Que el zoo pueda trabajar sin interrupciones ni sustos.
También aparecieron comentarios pidiendo castigos extremos, incluso “meterlos” en otras jaulas. Ese tipo de frases muestran el nivel de furia, aunque al final lo que queda es una petición simple: respeto.
Lo que te llevas tú si visitas un zoo
Esto no va de “hacerte el chistoso” para una cámara. Va de entender que el hábitat es casa, no escenario. Si tú vas a un zoológico, llévate estas acciones claras:
- No cruces barreras, ni por foto ni por video.
- Si ves a alguien intentando hacerlo, avisa al personal.
- Comparte esta historia para que más gente entienda el daño que causa una “broma” así.
Y dime: ¿tú qué harías si, frente a ti, alguien salta una valla y los animales huyen? Si te nace actuar, actúa con cuidado: primero la seguridad de ellos, y también la tuya.
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